Durante nuestro viaje a Ibiza en el verano de 2009, uno de los días hicimos una excursión en barco a Formentera. Cogimos un ferry en Cala Llonga, donde se encontraba nuestro hotel y este nos llevó a Santa Eulalia, donde cambiamos de barco y partimos rumbo a Formentera.
Formentera es una isla de gran belleza, destaca por su paisaje, aún salvaje, de dunas y playas paradisiacas, sus aguas son transparentes y se aprecian perfectamente las distintas tonalidades azules.
Debido a la falta de tiempo, al bajar del barco solo pudimos ir a la playa de Illetes, que es la más cercana al puerto y una de las más turísticas, aunque esto no le resta espectacularidad.
Una vez en la playa tuvimos que alquilar una sombrilla ya que el sol era bastante peligroso y no había sombra por ningún lado. Una sombrilla a un precio algo abusivo, diez euros.
En la playa había también un chiringuito.
Formentera es pequeña, pero accesible. Se puede recorrer en su mayor parte en bicicleta, por sus caminos verdes, sus bosques de pinos, sus salinas y por su interior rural. Para trayectos más largos podemos utilizar un coche o una moto. El mayor problema es el alojamiento, no abundan y los precios no son nada económicos. Sin embargo, bien merece la pena ahorrar unos meses para poder disfrutar de este paraíso. Nosotros, sin dudarlo, volveremos pero nos alojaremos varios días para poder conocer bien la isla.
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